
No sabía lo que era exactamente un nacionalismo hasta que llegué a Galicia. No voy a despotricar contra los gallegos, al contrario, si algo puedo decir de este pueblo es lo bien que acoge a la gente, su hospitalidad y su humildad.
Aquí me he encontrado de frente con gente de mi misma nacionalidad que no hablan mi mismo idioma. Hablan gallego. ¿Me fastidia? Por lo general no, porque suelen ser respetuosos. En las clases, al menos mi experiencia ha sido así, los profesores hablan castellano si saben que hay alumnos de fuera de Galicia o España. Y la gente que he conocido me pregunta si los entiendo, incluso se disculpan y me dicen que hablan en gallego porque tienen la costumbre. Quizá no me importe porque aunque hablan en su idioma los entiendo. El gallego y el castellano se parecen una barbaridad.
Ahora bien, no estaba acostumbrada a tratar con gente que quiere la independencia de esta región, que proclaman una colonización española sobre Galicia, en definitiva, que para ellos soy una "extranjera".
Algunos me hablan de su nacionalismo, de sus raíces y de las injusticias a las que este pueblo ha sido sometido quizás ignorando que Andalucía también ha sido un pueblo oprimido, humillado e incluso ultrajado. ¿Acaso no han robado las señas de identidad andaluzas y las han dilapidado, exagerado, incluso caricaturizado? ¿Tenemos culpa los andaluces de que un gobierno central en algún momento de la historia quisiese que el flamenco fuera una de las señas de identidad de este extraño país llamado España? ¿Por qué se piensa que los toros y la copla son señas andaluzas cuando es algo nacional?
El flamenco es patrimonio de todos, pero sobre todo de Andalucía y es a nosotros, los andaluces, a los que nos corresponde cuidarlo y promocionarlo. Pero la copla, los toros... no, eso no es patrimonio exclusivo de Andalucía. Cualquiera que lea a Cossío o coja una antología de la copla, verá que estas manifestaciones culturales atañen a toda la península ibérica.
Es algo muy humano la necesidad de pertenencia a una comunidad, de sentir unas señas de identidad propias, de tener raíces y defenderlas. Pero tenemos que aprender a tener cuidado de no ofender al otro.
Cierro esta entrada con unas palabras de Blas Infante:
"Mi nacionalismo, como he dicho, no consiente, al contrario, estima grotesca la alabanza de un pueblo a sí mismo tanto como la propia alabanza individual. Mi patriotismo sigue otros derroteros; antes que andaluz es humano. Creo que, por el nacimiento, la naturaleza no circunscribe un recuerdo para el nacido sino que complementa,
discierne a los soldados de la vida el lugar en donde han de luchar por ella. Yo quiero trabajar por la causa del espíritu , en Andalucía, porque en ella vine a nacer; si en otra parte me encontrare, me esforzaría por esta causa con igual fervor"